
Silencio. Se exige silencio. Sobran tus palabras. Sobras tú. Silencio. ¡Cállate de una vez!, parece decir con esa mirada indiferente, pero ni siquiera sabes si dice eso porque nunca te lo va a decir abiertamente, porque calla a su vez. No hay nada que oír. Silencio. Se quiere silencio. Y en cambio… Estás fuera de ti. Reclamas, solicitas una explicación porque tú ya llevas minutos, horas, lustros… millones de años dando las tuyas. ¿Quien te has creído que eres? No te mereces ni un solo gesto a tu favor. Pretendes que se te responda, que se te hable. ¡Estás loco!, o mejor, ¡eres idiota! Pero, y es que después de tanto esfuerzo, estás agotado, exhausto por toda una existencia perdida (y no tendrás ninguna otra más)... debes desistir… ¡te han vencido! Callas al fin. No más palabras. Silencio.


