domingo, 20 de mayo de 2007

Como…



Como las precesiones de las estaciones, movimientos a contracorriente, que retrotraen su particular configuración, cinéticas retrógradas en virtud de las cuales se anticipan los equinoccios, los cambios; reincidiendo por sorpresa, siempre de forma idéntica, siempre de forma mutada, en un clima (mental).

Como las diez plagas, con las aguas de los ríos convertidas en sangre, en anfibios cubriendo las tierras, con el polvo de la tierra transformándose en insectos molestosos, con la peste extendiéndose sobre los animales, con las cenizas esparcidas hacia el cielo creando salpullido, produciendo úlceras, cayendo del mismo granizo mezclado con fuego, langostas, extendiéndose densas tinieblas que obligar a reconocerse palpándose, sembrando la muerte por todo lugar incapaz de sacrificar al inocente; arrasando inexorablemente el cultivo de toda impureza (material).

Como las tempestades, fenómenos ciclónicos, en su apogeo, ventosos, virulentos, atroces, veloces, destructivos, movimientos imprescindibles del sistema de circulación para el reparto de temperaturas, que en su cénit se disipan, pierden por sí solos sus características, se tornan sobre todo inmisericordes consigo mismo; aniquilando los territorios (espirituales).

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